Por Jesús Silva-Herzog Márquez Las imágenes y las cintas lo exhiben todo. La indignación tiene ahí mil platos para hartarse. Una estampa de aquellos minutos de muerte es especialmente reveladora. Una puerta diminuta, cuerpos aplastados que se esfuerzan por salir. Hay cabezas que se elevan del resto sobrevolando hombros y brazos; manos que buscan aire. Al mismo tiempo, una pelota de policías impide con todas sus fuerzas la salida de la gente. Tiene la encomienda de no permitir la salida d
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on Monday, June 30th, 2008 at 6:40 pm and is filed under Asesinatos.
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